¿Cuándo se necesita una cama clínica en casa? Guía para pacientes y familiares
Cuando una persona vuelve a casa después de una operación, pierde movilidad o necesita permanecer muchas horas acostada, una cama convencional puede dejar de ser la opción más práctica. En estas situaciones, contar con una cama clínica o cama hospitalaria en casa puede facilitar tanto el descanso del paciente como el trabajo diario de familiares y cuidadores.
Las camas clínicas están diseñadas para permitir diferentes posiciones, facilitar el acceso al paciente y ofrecer características de seguridad que normalmente no existen en una cama doméstica.
Pero ¿en qué situaciones realmente puede ser conveniente utilizar una?
Después de una operación o una hospitalización
Una de las situaciones más frecuentes ocurre cuando un paciente recibe el alta hospitalaria, pero todavía necesita varias semanas de recuperación.
Después de determinadas cirugías puede ser difícil incorporarse, acostarse o cambiar de posición sin ayuda. Una cama clínica permite elevar el respaldo o modificar la posición del cuerpo con mayor facilidad.
Esto puede resultar especialmente práctico durante actividades cotidianas como:
- comer;
- beber;
- leer;
- conversar;
- mirar televisión;
- recibir medicamentos;
- realizar curaciones;
- cambiarse de ropa.
Dependiendo del modelo, estos movimientos pueden realizarse mediante manivelas o mediante controles eléctricos.
Cuando el adulto mayor tiene movilidad reducida
Con el paso de los años algunas personas comienzan a tener dificultades para levantarse de una cama convencional.
Problemas de equilibrio, debilidad muscular, enfermedades articulares o simplemente una reducción considerable de la movilidad pueden convertir acciones aparentemente sencillas en actividades que requieren asistencia.
Una cama clínica para adulto mayor puede facilitar el cuidado diario porque permite colocar al paciente en una posición más adecuada para levantarse, sentarse o recibir ayuda.
Las barandas laterales disponibles en muchos modelos también pueden proporcionar un elemento adicional de seguridad cuando están indicadas y se utilizan correctamente.
Cuando una persona debe permanecer muchas horas en cama
No todas las personas que utilizan una cama hospitalaria están completamente inmovilizadas.
Hay pacientes que pueden caminar algunos minutos al día, pero debido a una enfermedad, tratamiento o recuperación necesitan permanecer acostados durante períodos prolongados.
Cuando una persona pasa muchas horas en la misma posición es especialmente importante seguir las indicaciones del personal de salud respecto a movilización, cambios posturales, cuidado de la piel y prevención de lesiones por presión.
La cama clínica facilita estos cuidados al permitir modificar la posición del paciente.
En algunos casos también puede utilizarse un colchón antiescaras o sistema de presión alternante, siempre de acuerdo con las necesidades particulares de la persona.
Cuando el paciente necesita cambios frecuentes de posición
Mover a una persona con movilidad limitada sobre una cama convencional puede exigir un esfuerzo considerable.
Esto puede resultar incómodo para el paciente y físicamente difícil para quien lo cuida.
Una cama hospitalaria permite modificar diferentes secciones de la superficie donde descansa el paciente. Según el modelo pueden elevarse el respaldo, las piernas o la altura general de la cama.
Además de mejorar la comodidad, estas posiciones facilitan tareas como el aseo, el cambio de ropa, la alimentación y determinados procedimientos de enfermería.
Cuando existe dificultad para sentarse o incorporarse
Para una persona saludable, pasar de estar acostada a sentada puede parecer algo sencillo. Para un paciente debilitado, recién operado o con movilidad limitada puede convertirse en una tarea complicada.
Las camas clínicas articuladas permiten elevar progresivamente el respaldo.
De esta manera el paciente puede permanecer semisentado sin depender exclusivamente de almohadas acumuladas detrás de la espalda.
Esta posición también puede facilitar actividades cotidianas durante la recuperación, siempre respetando las recomendaciones médicas correspondientes.
Cuando se requiere atención domiciliaria
Cada vez más tratamientos y procesos de recuperación pueden continuar en el hogar después del alta hospitalaria.
Cuando existen visitas frecuentes de enfermería, terapias, curaciones o cuidados especiales, disponer de una cama diseñada para atención clínica puede facilitar considerablemente el trabajo.
El cuidador puede acceder mejor al paciente y realizar diferentes procedimientos sin tener que trabajar sobre una cama demasiado baja o difícil de mover.
Cuando se cuida a una persona con dependencia prolongada
Algunas enfermedades neurológicas, lesiones, discapacidades o condiciones asociadas con la edad pueden hacer necesario un cuidado domiciliario durante meses o incluso años.
En estas situaciones la cama deja de ser solamente un lugar para dormir y se convierte en una parte importante del entorno de cuidado.
La elección debe considerar no solamente las necesidades actuales del paciente, sino también su posible evolución, el espacio disponible en la vivienda y la capacidad del cuidador para manejar el equipo.
¿Cama clínica manual o eléctrica?
Existen diferentes tipos de camas hospitalarias.
Las camas clínicas manuales utilizan manivelas para modificar determinadas posiciones. Pueden ser una alternativa práctica cuando los ajustes no necesitan realizarse constantemente.
Las camas clínicas eléctricas incorporan motores que permiten realizar los movimientos mediante un control. Esto puede facilitar considerablemente el manejo cuando el paciente necesita cambios frecuentes de posición.
La mejor alternativa dependerá del estado de la persona, el tiempo estimado de utilización y el tipo de asistencia disponible en casa.
¿Conviene comprar o alquilar una cama clínica?
No siempre es necesario comprar una cama hospitalaria.
Cuando se trata de una recuperación temporal después de una cirugía, fractura o enfermedad, el alquiler de una cama clínica puede resultar una alternativa práctica.
Si se prevé que la persona necesitará utilizarla durante un período prolongado, puede evaluarse la compra.
Antes de decidir conviene considerar:
- cuánto tiempo se utilizará;
- qué movimientos necesita la cama;
- si requiere barandas;
- qué tipo de colchón necesita el paciente;
- las dimensiones de la habitación;
- el acceso hasta la vivienda;
- la facilidad de manejo para el cuidador.
Preparar una habitación para una cama hospitalaria
Antes de instalar una cama clínica en casa conviene comprobar que exista suficiente espacio alrededor.
El cuidador debería poder acceder al paciente sin obstáculos y, cuando corresponda, disponer de espacio para otros equipos como una silla de ruedas, mesa de alimentación, porta suero o concentrador de oxígeno.
Si la cama es eléctrica también debe existir acceso seguro a una toma de corriente adecuada.
No todas las habitaciones tienen que convertirse en una habitación hospitalaria. El objetivo es crear un espacio cómodo, seguro y funcional que permita al paciente continuar su recuperación dentro de su propio hogar.
Camas clínicas para atención domiciliaria en Lima
Una cama clínica puede facilitar considerablemente el cuidado de una persona después de una operación, durante una enfermedad o cuando existe movilidad reducida. Sin embargo, cada paciente tiene necesidades diferentes.
Antes de elegir un modelo es recomendable considerar el estado y movilidad de la persona, las indicaciones del equipo de salud y el tiempo durante el cual se necesitará la cama.
En HD+ Hospital a Domicilio contamos con camas clínicas y diversos equipos para la atención y recuperación de pacientes en casa.
Puede visitarnos en Av. Cuba 690, Jesús María.