¿Sabe usted qué necesita para alimentar a un ancianito?
Un BABERO de Adulto

La capacidad de alimentarse por sí mismo en la tercera edad es mucho más que un acto mecánico: es una muestra de autonomía, dignidad y conexión con el entorno. Así como en la infancia aprendimos a llevar la cuchara a la boca con esfuerzo y repetición, en la vejez este proceso puede invertirse si no se estimulan las funciones motoras.

¿Qué necesita un adulto mayor para alimentarse con independencia?

Un elemento indispensable y sencillo para este proceso es el babero de adulto. Este accesorio no solo protege la ropa, sino que brinda seguridad al paciente y confianza al cuidador, permitiendo que la comida se convierta en un momento de ejercicio y no solo en un acto de asistencia.

Ejercitar la autonomía: claves para fomentar la alimentación independiente

RECOMENDAMOS
1°  Ejercitar a los pacientes ancianos que han perdido la fuerza en las manos, dandoles pequeños OBJETOS para que tomen y suelten.
2°  Así mismo asistir en su alimentación, pero por más que demore, permitirles el ejercitarlos en llevar ELLOS MISMOS la cuchara DEL PLATO a la boca.
3°  No importa el desastre que se produzca en la mesa de alimentación, pues progresivamente ira recuperando su independencia relativa.

El cerebro cuenta con una serie de circuitos eléctricos que se van apagando en la medida en que no solicitemos las funciones requeridas. Sin embargo, el cerebro es hábil, generoso y agradecido. Si bien es cierto que las funciones se apagan, se duermen, no desaparecen; siguen a la espera de que volvamos a requerirlas para que vuelvan a trabajar, a conectar. Por tal motivo, cuando un paciente recibe un traumatismo encefalocraneano severo y perdemos la conexión eléctrica con funciones motoras, sensitivas y hasta sensoriales, damos por diagnóstico muerte cerebral... y olvidamos al paciente o, peor aún, los condenamos a la eutanasia... sin recordar que la fase sensorial, sensitiva y motora está muy lejos del área afectiva... es decir, pueden no poder conectarse con el medio exterior, pues la bandeja de salida de la información (símil con el email) está bloqueada, pero los mensajes se están enviando permanentemente.

El cuerpo puede no responder, pero el alma sigue hablando. Los ancianos, aún en estado de dependencia, nos envían mensajes constantemente:

“Muévanme, aliméntenme, cámbienme, abrácenme, escúchenme.”

¿Cómo evitar la dependencia total en la alimentación?

La clave está en la estimulación continua, en los pequeños desafíos diarios que permiten al adulto mayor seguir siendo protagonista de su vida. No permitamos que se acomode al reposo o que delegue todas sus funciones a la cama clínica o al cuidador. Incentivémoslo a levantarse, a moverse con apoyo, a participar activamente en su rutina diaria.

Alimentarse es también ejercitar la voluntad

Cada intento de llevar un bocado a la boca es un acto de ejercicio físico y de reafirmación personal. Aunque se le ayude, es importante que el anciano participe activamente en su alimentación. Esa "manito" que se estira, que sostiene la cuchara, está diciendo: “aún puedo”.